martes, 6 de febrero de 2007

El valor de las cosas sencillas

El cero es un número que no tiene valor y al que se le resta importancia, sin embargo sin la existencia de este "insignificante" número muchas ciencias complejas como la física, la química o la matemática no estarían ni cerca de estar completas. Regularmente se escucha la expresión "Cero a la izquierda" que se refiere a algo que no importa o que se esta dejando de lado. Tachar algo como cero a la izquierda es como quitarle valor, lo que muy poca gente se da cuenta es que cuando se cambia ese cero de posición puede representar algo totalmente diferente, y unos cuantos ceros pueden incrementar increiblemente el valor de las cosas. El número no cambia su naturaleza, sigue siendo un cero, pero simplemente al ponerlo en diferente orden de prioridad puede tomar mucho valor.
Constantemente nosostros tenemos una apreciación similar en nuestra vida, restandole importancia a los detalles y a las cosas pequeñas, como el "simple" hecho de estar vivos, el tener amigos, el poder compartir con la gente que uno quiere, el poder levantarse en la mañana y ver el sol, son detalles a los que nos acostumbramos tanto que les empezamos a quitar importancia. Nos concentramos en todo lo que queremos tener o hacer, nos afanamos por la vida y nos olvidamos de que podemos querer muchas cosas complejas pero realmente necesitamos pocas cosas sencillas, nos olvidamos de ser felices y nos preocupamos tanto por lo que no tenemos que no disfrutamos lo que tenemos, como dijo Benjamin Franklin "La felicidad humana generalmente no se logra con grandes golpes de suerte, que pueden ocurrir pocas veces, sino con pequeñas cosas que ocurren todos los días".
Mi consejo es: Vive la vida con una sonriza en tus labios, no te atormentes por los problemas, afrontalos con valor y con coraje y podras salir adelante.
Un proverbio chino dice: "Si tu problema tiene solución, ¿Para que te preocupas? y si no tiene solución entonces ¿Para que te preocupas?"
La vida es muy corta como para desaprovecharla estando tristes o amargados.
Estando siempre dispuestos a ser felices, es inevitable que alguna vez lo seamos.

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